Incompatibilidad sexual

Visualizaciones positivas en pareja

Suele pasar. A veces dos personas se llevan bien, congenian en la mayoría de los terrenos, y comparten casi todos sus gustos. ¿Casi? Sí, porque en la cama no logran ponerse de acuerdo en nada.

Para que esto no se transforme en un punto conflictivo, y haga tambalear a la relación, es muy importante profundizar la comunicación con ejercicios de a dos.

Hay parejas que se entienden sexualmente desde el primer momento; en cambio, hay otras que no logran ponerse de acuerdo en este terreno.

Como en cualquier relación, cuando dos personas se juntan, se produce el acercamiento de dos “universos” completamente disímiles; cada uno tendrá sus códigos, sus tiempos y formas diferentes de ver las cosas.

Con el sexo, aunque en un primer momento se pueda pensar que es algo regido sólo por la pasión y los sentimientos, sucede lo mismo.

Mientras que a ella le puede gustar, practicado en lugares públicos, a él, el sólo hecho de pensarlo, le produce taquicardia y palpitaciones, por lo que lo más expuestos que pueden llegar a estar es en el pasillo que une el baño con el dormitorio. Aunque sea un ejemplo extremo, eso es precisamente lo que pasa cuando hay incompatibilidad sexual.

Consejos de incompatibilidad sexual

SUGERENCIAS “CALIENTES”

Para incrementar el nivel de profundidad, los amantes pueden comparar quién de los dos concretó con menos dificultad su deseo. El que perdió, para enmendar su situación, puede recurrir a una prenda “sorpresa” para su compañero (por ejemplo, en la próxima sesión el será “activo” todo el tiempo).

COSAS A SABER ANTES DE EMPEZAR

En este caso, ambos miembros de la pareja deben practicar esta visualización por turnos.

Lo que se busca lograr aquí, es hacer que desaparezcan los clásicos sentimientos, como por ejemplo, “el problema es que como no puedo experimentar lo que quiero porque no te gusta, estoy insatisfecho” o el autoreproche “si yo fuera más abierto, gozaríamos de verdad”. Una buena forma de que este ejercicio es que se haga en conjunto , antes de comenzar, hablar con la pareja sobre lo que nos molesta, nos falta o no podemos manejar; siempre con sinceridad y sin ocultar nada.

Buscar un momento en el que reine la paz, sin interrupciones de ninguna clase. Ser receptivos y abiertos. De nada sirve adoptar una postura intransigente. Si les resulta más fácil, mientras uno visualiza, el otro puede ir guiando el ejercicio, describiendo lo que tiene que imaginar. Esto, además, hará que el trabajo sea compartido y “vivido” por ambos miembros de la pareja a la vez.

Comentarios cerrados.