Inteligencia emocional

Inteligencia emocional

En la vida cotidiana cómo equilibrar sentimientos y emociones para mejorar el comportamiento con los demás.

Los seres humanos contamos con un conocimiento poderoso: el de nuestras emociones. Ellas nos enseñan que muchos de los problemas frecuentes se pueden resolver sintiendo, más que pensando.

Cuando alguien sabe algo porque se lo dice su “corazón”, goza de una inquebrantable convicción; en cambio, cuando algo entra por la “cabeza”, siempre alberga un margen de duda (aunque esté científicamente comprobado).

A través del desarrollo de la Inteligencia Emocional, es posible canalizar positivamente nuestras emociones para favorecer un óptimo rendimiento en cualquier tarea, tanto en el deporte, en el trabajo y en el estudio como en las relaciones con nuestros hijos, con amigos y con nuestra pareja.

Vivir más conscientemente

Al crecer hacia el amor nuestros actos serán más conscientes, y, por ende, estaremos más felices de cumplir con nuestra parte.

Cuando una persona nos lastima, ya sea de manera intencional o casual, posiblemente asuma su responsabilidad o justifique su accionar. ¿Por qué actuamos así? Simplemente porque es una necesidad humana “tener la razón”. Esta justificación es lo que constituye un motivo para la acción y se expresa más comúnmente como una crítica hacia quien originalmente estaba equivocado. Es un punto de vista infantil opuesto al punto de vista responsable del adulto.

Sin embargo, nuestro objetivo en la Inteligencia Emocional es la de aceptar el punto de vista diferente de los demás: aunque no estemos de acuerdo concedámosle el derecho de tenerlo. Existe un lugar en el Universo para todos los puntos de vista.

En el banquillo de los criticados

La crítica y el chisme son frecuentemente una proyección de culpa o vergüenza suprimidas. Muy a menudo ocurre que recibimos una crítica y que ésta no es del todo exacta, sino que es demasiado generalizada. Esto sucede, porque cada quien mira las cosas desde su propia idea fija.

De todos modos, las críticas siempre nos causan un comportamiento compulsivamente reflexivo, llevándonos hacia los siguientes interrogantes: ¿Puede esa crítica ser verdadera? ¿Puede generarnos algún tipo de inseguridad o miedo? ¿Puede removernos alguna experiencia dolorosa del pasado que tenga similitudes con situaciones del presente?

Sin más reflexión al respecto, podemos decir que la crítica, sea justificada o no, nos moviliza y siempre nos deja alguna enseñanza.

El corazón y la mente trabajan en conjunto con el fin de hacer las cosas de manera efectiva.

Hasta convertirnos en personas plenamente conscientes a nivel espiritual y emocional, puede que nos sintamos atraíaos a las condiciones que parezcan familiares, aun cuando éstas sean nocivas. La clave es reconocer las ¡acciones que ¡a vida nos da, para detectar nuestras creencias ocultas y sentimientos erróneos.

Siempre que nos valoremos y crezcamos en el amor, podremos disfrutar de una vida plena, con una actitud positiva hacia ¡os demás, y quienes nos rodean nos devolverán toda la energía positiva que irradiamos. Sin embargo, ¿cómo actuamos cuando los demás proyectan en nosotros sentimientos negativos o nos critican de manera injustificada. Analizando esto, podremos evaluar nuestra “actitud siempre positiva” frente a los demás.

Inteligencia Emocional  y como aceptar otros puntos de vista

Tengamos en cuenta que las relaciones se deterioran cuando la comunicación se rompe, cuando se retienen los puntos de vista por miedo a lo que el otro dirá. Esto resulta frustrante, y la acusación se acumula y se reprime, pero sigue estando allí, en nuestros corazones.

Es necesario comprender que sólo la comunicación honesta puede restaurar la relación que teníamos.

Una vez más podemos sentir la obligación de ayudar a quien necesita ser “sanado”. Esta es una creencia que necesita claridad (de ambos lados), ya que conduce a una relación correspondiente y esto no es bueno para ninguna de las partes.

EJERCICIO “PRO ACTIVO” ¿QUÉ POSTURA TOMAR FRENTE A UNA CRÍTICA?

No es conveniente identificarnos con la crítica, o más bien con quien nos critica -aunque sí aceptarla y tomarla como una oportunidad de cambio y crecimiento-; no obstante, resulta necesario hacernos las siguientes preguntas…

A)           ¿Cómo se encuentra emocionalmente aquél que nos está haciendo una crítica?

B)           ¿Cuáles son sus acciones, pensamientos y sentimientos?

Es necesario comprender que sólo la comunicación honesta puede restaurar la relación que teníamos. Una vez más podemos sentir la obligación de ayudar a quien necesita ser “sanado”. Esta es una creencia que necesita claridad (de ambos lados), ya que conduce a una relación correspondiente y esto no es bueno para ninguna de las partes.

C)  Además, ¿qué es lo correcto para decir o hacer en respuesta a la crítica?

EN CONCLUSIÓN… No carguemos con “proyecciones” (culpa, vergüenza, etcétera) ajenas como si fueran propias. Esta es la única forma de sentirnos relajados y de manejar la situación desde el punto de vista del amor y la compasión, que no es lo mismo que ser suave o irracional.

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